Le encantaría tener la anécdota perfecta para contar cómo llegó al cine cada vez que le preguntan. Pero el director de Anacleto, agente secreto no vio una película cuando era pequeño que le supusiese una revolución interna ni se crió en una familia en la que el cine fuese el pan de cada día. “Pude entrar en la escuela de cine gracias al consejo de un amigo, que ya sabía lo mucho que me gustaba hacer cortometrajes. Estaba muy perdido entonces, había dejado de estudiar, pero volví a sacarme el COU para poder estudiar montaje. Me decidí por esta especialidad porque pagar la escuela para mis padres era un esfuerzo muy grande y la dirección o el guión estaban demasiado en el aire para ellos. Me decidí por el montaje porque lo verían como algo más tangible”. Su cortometraje final de carrera, Treitum, es lo único que ha escrito y ha llegado a la pantalla, “quizá no he vuelto a escribir porque no ha vuelto a pasarme nada interesante”.

 

No para de rodar. Su secreto quizá sea algo que él mismo se atreve a desvelar, “hay muy pocos directores que ruedan comedias escritas por otros”. Considera que cuando uno estudia cine “lo último que piensa es hacer películas escritas por terceros, todos tenemos nuestras mierdecillas en la cabeza y queremos sacarlas de alguna manera”. Su ópera prima, Spanish Movie, fue una película “que rechazaron muchos directores consagrados. Y de alguna manera, llegó a mí”. Se lanzó a rodarla “pasase lo que pasase. Quizá lo que me convenció fue la suma que me ofrecieron”, bromea antes de asegurar que se divirtió “mucho, y lo mejor es que me ha facilitado inmensamente el trabajo después”.

 

Durante el encuentro, también desgranó anécdotas de sus otras películas: Promoción fantasma –“Los ensayos fueron una excusa para que los actores hablasen de sus ligues. Se trataba de hacer piña…”–; Tres bodas de más –“Prácticamente todas las actrices españolas de esa generación hicieron el casting para el papel que luego interpretó Inma Cuesta”– y Anacleto, agente secreto –“Les dije a los actores que las películas de acción que me gustan son aquellas en las que los actores hacen las cosas. Les dije que Tom Cruise hace sus escenas, y eso pone mucho”–. El realizador, que aprovechó el estreno de 3 bodas de más para ofrecerle a Imanol Arias su Anacleto, contó que, durante el rodaje, Quim Gutiérrez se tiró de 15 metros de altura teniendo vértigo y Arias terminó con un dedo roto.

 

Aseguró que, aunque ha habido propuestas, ni él ni sus guionistas habituales han encontrado la manera de plantear la segunda parte de Tres bodas de más –“Ellos se dieron cuenta más tarde, porque son más lentos, pero cuando un personaje empieza y acaba ya no hay nada que hacer con el personaje. Seguramente vengan otros guionistas y hagan alguna maravilla, pero nosotros no nos vimos capaces”–.

 

A día de hoy, trabaja en el que será su próximo filme, Superlópez. “Es pronto para hablar de ello, pero iremos a los origenes del personaje”. Aunque hasta el momento solo ha trabajado por y para la comedia, Javier Ruiz Caldera no descarta cambiar de género en un futuro: “¿Hay algún productor en la sala? Tendré que empezar a hacer otro tipo de historias para que me nominen en los Goya, que seguro le hace mucha ilusión a mi madre”. 

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