Según su experiencia, hay algo en su proceso de crear “que es casi enfermizo, y es la tendencia a complicarlo todo mucho, meter a mi equipo en fregaos imposibles. Cuando empiezo un corto o una película, no sé muy bien como se hace, tengo mucho vértigo. Ese miedo, que es fundamental tenerlo porque cuando afrontas un trabajo sin dudas es difícil sacar algo interesante de él, es realmente la motivación con mayúsculas”.

 

En el encuentro con sus espectadores estuvo acompañado de Pepe Jordana, de la Coordinadora del Cortometraje Español, que manifestó que “existe el método Fesser. Consiste en dejarle suelto, dejarle improvisar. Eso es muy complicado para un productor, pero él lo consigue porque hay algo muy mágico en dejarle hacer, ya que el cine le sale a borbotones por todos los poros de su piel”.

 

Fesser no quiso contar nada del proyecto que actualmente prepara –”Estamos enfrascados en un largometraje a todo color y con sonido estereofónico bueno”, bromeó–. Sí que declaró sentirse completamente enamorado y entusiasmado ante esta nueva historia que le volverá a colocar a los mandos de un largometraje en solitario tras su incursión en la animación con Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo (2014) y Camino (2008).  

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