De_Havilland-MelanieLas dos únicas estrellas con vida del Hollywood dorado, cumplen 100 años este 2016. Olivia de Havilland el 1 de julio, Kirk Douglas el 9 de diciembre.

No sabemos cual nos dejará primero, lo que es cierto es que cuando muera la segunda podremos decir que nos hemos quedado sin estrellas.

Olivia tiene a su favor haber participado en la película más famosa y oscarizada de la época, Lo que el viento se llevó (Victor Fleming. 1939) y haber conseguido dos Oscar, por sus interpretaciones en La vida íntima de Julia Norris (Mitchell Leisen.1946) y La heredera (William Wyler.1949).

Kirk nunca recibió ningúno, bueno si, uno honorífico en 1996, a los 79 años. Estuvo nominado en tres ocasiones: por su papel de boxeador en El ídolo de barro (Mark Robson. 1949), por el de productor de cine en Cautivos del mal (Vincente Minnelli. 1952)  y por el del pintor Van Gogh en El loco del pelo rojo (Vincente Minnelli. 1956)

Douglas siempre hizo de tipo duro, ya fuera en westerns, dramas, films bélicos, policíacos o de aventuras. También, aunque pocas veces, interpretó papeles simpáticos, como en la deliciosa 20.000 leguas de viaje submarino (Richard Fleischer.1954).

Olivia de Havilland fué la chica buena por excelencia de las peliculas de los años 40. La mujer enamorada de Sino amaneciera (Mitchell Leisen.1941), la ingenua bobalicona de La heredera, y por encima de todas la prima Melania de Lo que el viento se llevó.

1000509261001_2048249738001_Kirk-Douglas-I-Am-SpartacusNi Kirk Douglas fué un apuesto galán, tipo Clark Gable o Burt Lancaster, ni Olivia de Havilland una mujer que destacara por su belleza, como Ava Gardner o Carole Lombard. Cada uno en su lugar brilló con sus interpretaciones que hicieron  vibrar a millones de espectadores.

En cualquier caso los dos relucieron en el firmamento de las estrellas con luz propia creando con sus interpretaciones unos personajes reconocibles, que no engañaban al espectador. En el caso de él, personajes hechos a sí mismos, duros, curtidos por la vida. En el de ella personajes ingenuos, inseguros, bondadosos.

Entre los dos llenan muchas páginas del cine americano de los años 30,40 y 50. Ellos fueron los protagonistas de películas míticas realizadas en una época que ya nunca volverá.

Pero no se puede hablar de ellos como si hubieran muerto, ¡Viven! Y nadie puede decir quien morirá primero, si ellos o nosotros.

Carlos Mir

 

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